17 de abril de 2010

PARA EL HIJO SERÁ LA PAZ QUE ESTOY FORJANDO


Año tras año, la dignidad de los que dieron su vida por defender la justicia, la libertad y la legalidad de la II República, es recordada por la izquierda almanseña en un sencillo homenaje que nos reúne alrededor del monumento levantado en su memoria. Hoy, de nuevo, la cita con el pasado que continúa presente, nos ha llevado hasta el cementerio de Almansa. Y hoy, a los nombres de los que, de manera imborrable, llenan la monumental pared, se ha unido el de Miguel Hernández. Él, como los almanseños recordados, defendió la República hasta su última consecuencia y por ello sus versos nos han acompañado durante este acto de reivindicación de la memoria histórica. Con los ojos y la perspectiva otorgada por el paso del tiempo, la última estrofa de la Canción del esposo soldado se escuchó como una premonición:

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

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