6 de junio de 2010

¡VAYA SEMANITA!

Hay ocasiones en las que es agradable recibir un reproche. Así me ha sucedido hace unos días, cuando una querida amiga me comentaba mi falta de asistencia a esta bitácora. Y me gustó la amonestación porque la conclusión inmediata a su queja es que ella me lee y se interesa por mi opinión y, como ella, espero que algunos amigos y amigas más, lo cual es muy gratificante. Por eso, pido disculpas por este aparente abandono, pero las circunstancias a veces se imponen sobre la voluntad y nos marcan caminos que no desearíamos recorrer.
 

En cualquier caso, regreso a la palabra en este domingo de nubes acaloradas con las que culmina una semana que invita a apearse del planeta. Siete días inaugurados con el sonido de las balas sobreponiéndose al de las olas mediterráneas, las balas que atravesaron los cuerpos y la mente de activistas y pacifistas pasajeros de la Flotilla de la Libertad camino de Gaza, asesinados por soldados de un país que parece decidido a cobrarse con la misma moneda lo que la historia le hizo sufrir. El terror, la represión, la ocupación, la violencia incontenible contra el débil son las armas de un Israel autista y enrocado en la negación del derecho de los palestinos a existir. Frente a la tibieza de las protestas internacionales sólo cabe la más firme de las condenas. La misma que todos y cada uno de nosotros deberíamos mostrar de forma rotunda cuando la violencia machista nos golpea con la frialdad de lo cotidiano, salpicándonos esta semana con la sangre de cinco mujeres asesinadas.

Y los días pasan, y la congoja económica no se nos quita de encima. Se hunden otra vez las bolsas con la misma proporcionalidad inversa con la que crece la prima de riesgo española. Nada parece ser suficiente para saciar la voracidad de los invisibles mercados (el día que estos adquieran corporeidad, tendremos ante nosotros un Godzilla al que hemos estado alimentando para que termine siendo nuestro verdugo). Y mientras las negociaciones sobre la reforma laboral parecen abocadas al fracaso, con la especial complacencia de la patronal, Hungría nos pone a temblar las carnes y los bolsillos confesándonos que sus cuentas las hicieron con calculadoras amañadas. Más leña para avivar un fuego que ya quisiera para sus calderas Pedro Botero.

Ya no somos como Grecia, ha dicho Rajoy. Evidentemente, el ejemplo es ahora Hungría. Cualquiera le vale para sostener el clima de continua tempestad. El PP está convencido de que transitando por este sendero lleno de acusaciones y descréditos, pero vacío de lealtad, el camino a la Moncloa se les va a hacer más corto. Que con cada pisotón verbal se deteriore un poco más la imagen y la economía del país no parece tener importancia. Dan pasos firmes en esa dirección, tan firmes como debieron ser los de los militares que asistieron al Corpus en Toledo. La civilización occidental, después de siglos de discusión, aún no tiene claro eso de la separación iglesia-estado, y menos aún en esta bendecida España. La polémica me pilló leyendo a Voltaire que, a su vez, cita a Lactancio: “La religión forzada no es ya religión: hay que persuadir, y no coaccionar. La religión no se ordena”. Esto, dicho hace casi dos mil años, algunos todavía no lo comprenden.


A Bono le clavan una denuncia ante la fiscalía mientras Trillo (el mismo al que aún no se le ha movido una ceja por lo del Yak-42) anuncia que Camps está próximo a ser elevado a los altares. Al mismo tiempo, el inefable Fabra, del que desconocemos el color de sus ojos y el tamaño de su decencia, continúa jugando con la justicia.

Muy probablemente los casi doscientos nigerianos -de ellos más de cien niños- muertos por envenenamiento por plomo no conocían la quimera de la leyenda de El Dorado. Por eso ellos buscaban el oro que les iba a expulsar de la miseria. Como tampoco debieron enterarse de que en Sitges estaban reunidos sus salvadores, los del Club Bilderberg. Pobres e ilusos mortales… Nos esforzamos en comprendernos unos a otros, en trabajar por la convivencia y la tolerancia, en sumar cada crecimiento individual para construir una red de progreso colectivo y resulta que nuestro presente y nuestro futuro ya están diseñados. ¡Vaya semanita!

1 comentarios:

Francesc dijo...

Juanma
me alegro yo también de verte por aqui ...
no nos dejes huerfanos de tus comentarios , azote de inútiles y verbo inteligente.
y no deseperes , cuando las cosas van mal aun pueden ir peor , pero es como un reto al que hay que responder levantandonos agilmente del letargo producido en los últimos años por este llamado estado del bienestar o de la estupidez o de lo superfluo ...
seguimos .. QUE NO ES POCO !!!
hace unos días subimos a ver a la virgen de Montserrat a pie para celebrar un acontecimiento importante para nosotros... fijate .. con lo descreidos que somos ... pero no hay que perder estas cosas...
otra cosa son los curas !!!
un abrazo

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