14 de mayo de 2010

LÁGRIMAS DEMÓCRATAS


Así definía Cristina Almeida sus propias lágrimas y las del juez Baltasar Garzón a la salida de la Audiencia Nacional. Lágrimas demócratas derramándose mientras la impunidad, la soberbia, la venganza y la injusticia se hacían fuertes en alguna sala del CGPJ. Como un eco que salía del mismo edificio, al mismo tiempo parecían sentirse los vítores de los narcotraficantes, los brindis de los terroristas, los aplausos de los franquistas y los suspiros de alivio de los corruptos (“De los de la cacería, ya hay dos fuera”, preconizaba Francisco Camps hace dos días).

“¡Qué vergüenza!”, “¡Fuera fascistas de la judicatura!” ha clamado la calle en toda España. Día triste, día negro para nuestra historia. Y estos jueces que por la mañana han resuelto dar este golpe a la convivencia democrática -con inusitada e infinita rapidez y soltura en sus decisiones- son los mismos que por la tarde -con asombrosa parsimonia y cinismo- se han visto incapaces de decidir si la justicia que ejemplariza Baltasar Garzón puede seguir ejerciéndola en La Haya. Ni el auto-exilio le han permitido.

¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenza!

1 comentarios:

Akai dijo...

Lo dije y lo mantengo: durante la transición nos dejamos muchos rincones de la casa sin barrer y ahora esas pelusillas se han convertido en pelusacas tamaño tiranosaurus rex y nos quieren comer...

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