
Su obra va llamando a las puertas, encontrando lugar en paredes y espacios diversos -como su reciente aportación a la Fundación Antonio Pérez-, aportando conocimiento y creatividad a través de certámenes nacidos de su impulso, como Priart... Juan, en definitiva, crece.
Rodeado de poesía y música, hermanas imprescindibles de la pintura (unas se necesitan a otras), Juan inauguró ayer en Cuenca. Seguirá haciéndolo en otros tiempos y lugares. Seguiremos a su lado.
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