
Locura, traición, venganza... la universalidad de los sentimientos puestos en juego ha provocado que hayan sido infinitas las veces en las que Hamlet haya sido representado o escenificado en la imaginación de cada lector que ha decidido abordarlo. Probablemente, Shakespeare no siempre habrá aprobado las interpretaciones que se han hecho de su obra, pero no me cabe la menor duda de que aplaudiría el atrevimiento de Tablas Teatro al trasladar, en su versión, al Príncipe danés a un escenario más cercano a nuestro imaginario hispano.
Con José inyectando ímpetu e ideas, con Julia, Lidia, Luis Miguel, Dani, Carlos, Javier... (siempre son injustas las enumeraciones..., con todos), con esas portentosas voces arrancando en la búsqueda de la aparentemente imposible fusión entre el clásico por excelencia y el flamenco, con esos músicos demostrando, una vez más, la enorme capacidad creativa que nos rodea, este Hamlet viene obligado a convertirse en un gran éxito. Dos meses de espera es el precio que, por el momento, hemos de pagar.
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